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viernes, 21 de noviembre de 2014

En manos criminales quedó la última corona pontificia de Antioquia (Colombia)


Cinco sensores de seguridad no fueron suficientes para impedir que un grupo de forajidos ingresaran a la Parroquia Nuestra Señora de Belén, en el occidente de Medellín, y se llevaran el último lienzo con coronación papal que quedaba en Antioquia.
El viernes, cuando la feligresía se preparaba para marchar por la devolución de este patrimonio religioso, la Policía confirmó que el tejido estaba en poder de la Fiscalía y que había sido hallado, en medio de escombros, en San Germán (Robledo), al otro extremo de donde se lo robaron.
Aunque en la Parroquia hubo ¡vivas! e, incluso, lágrimas de alegría por el hallazgo, el párroco Mauricio Vélez lamentó que le hubieran desprendido las coronas de la Virgen María y el Niño Dios, consagradas por el Papa Pablo VI en 1968.
“Lo más importante no son las joyas, donadas por la comunidad en reverencia a la Virgen, sino que regresó un cuadro ancestral que ha recogido el sentir y la espiritualidad de un pueblo por más de 200 años. Ojalá aparezcan las coronas, no por su valor material, sino porque son un signo de la comunión de la Iglesia universal con la Arquidiócesis de Medellín”, expresó.
La altura y seguridad del templo –y la ubicación del retablo en la parte superior del frontis– parecían ser suficientes para que nunca nadie intentara alcanzarlo. El párroco no se explica cómo no se activaron las alarmas que tienen contratadas con Telesentinel.
Estamos esperando el reporte de la empresa para mirar cómo vamos a proceder en la parte jurídica. No hubo cerraduras forzadas. En la parte superior del techo, donde estaba el lienzo, abrieron un boquete, pero una reja les impidió salir por ahí. Una de las hipótesis es que entraron por las torres delanteras y se escondieron en el coro hasta que se abrió el templo el pasado domingo”, dijo.
El TIEMPO se comunicó con la empresa Telesentinel, sede de Medellín, para conocer la explicación de por qué falló la seguridad, pero no encontró respuesta.
Según una reseña de este santuario mariano, que celebró dos siglos como parroquia, el rosario, las estrellas y el anillo de la Virgen eran de oro, al igual que las coronas. Los trajes, además, estaban adornados con diamantes, gemas, perlas y esmeraldas de más de un siglo.
El arzobispo de Medellín, Monseñor Ricardo Tobón, presidirá una eucaristía en los próximos días para entronizar de nuevo la imagen.
Por el momento solicitó crear una comisión de expertos, integrada por el Museo Nacional, la Arquidiócesis y un particular, para evaluar qué hacer, cómo y quién podría restaurar la obra, pues al quitarle las joyas y desprenderla del retablo la afectaron.
Cero y van tres
La corona papal del lienzo de Nuestra Señora de Belén no es la única desaparecida. Hace 30 años fueron hurtadas las otras dos que habían en Antioquia: la del cuadro de la Virgen de la Candelaria, en la parroquia que lleva su nombre en Medellín, y la de la Virgen de Chiquinquirá, en La Estrella.
La primera imagen cristiana fue coronada también por el Papa Pablo VI y la segunda por Juan XXIII, ambos beatos de la Iglesia Católica.
Según el padre Diego Uribe Castrillón, profesor de la Universidad Pontificia Bolivariana y miembro de la Academia Colombiana de Historia Eclesiástica, la coronación canónica es decretada por el Papa para algunas imágenes antiguas, por lo general en santuarios.
“Los fieles regalan sus joyas para hacer la corona. Son objetos valiosos que adornan un patrimonio religioso que se convierten en referentes de veneración. Cuando se presentaron estos robos se decidió no pedir más coronaciones y dotar ambas imágenes con imitaciones de las joyas. Acá no hay tráfico de arte religioso como tal, sino de los objetos que representan valor material”, explicó.
Según los expertos en Antioquia no es común este tipo de delitos, entre otras cosas, porque si bien hay cuadros e imágenes que son patrimonio, carecen de la suntuosidad de otras reliquias que hay en departamentos como Boyacá, Cundinamarca y Nariño.
En la historia reciente se recuerda el robo, en el 2002, del Niño de Jesús de San Antonio de Padua: una talla de madera española de la Parroquia de Bolombolo (Venecia); el de un cuadro del Señor Caído en la Parroquia de Girardota hace 10 años y la desaparición, en abril de este año, de la custodia de la Parroquia de Dabeiba.
“Nuestras iglesias no eran de religiosos, como los franciscanos y dominicos, por lo que tenían pocas imágenes. Siempre fueron más preferidas las estatuas y esculturas. Las joyas valiosas en los objetos sagrados son escasas porque la colonia Antioquia no fue rica. Tenía oro, pero no había orfebrería, ni ese derroche para las imágenes sagradas”, precisó Uribe.
La mayoría del arte religioso que hay en Medellín proviene de España. También hay pintura quiteña, del sur de continente y santafereña (bogotana).
Los sacerdotes consultados coinciden en señalar que todas estas obras están expuestas a los fieles, con medidas limitadas de seguridad y eso dificulta su protección.
Hace 257 años se venera el lienzo
Una familia española que se radicó a principios del siglo XVII en el barrio Belén, llamado en ese entonces Otrabanda, fue la que trajo de su país ese lienzo “tosco entretejido a un milímetro con hebras de algodón cardado”, como consta en los archivos de la parroquia Nuestra Señora de Belén.
Al parecer, luego de sobrevivir a la creciente de la quebrada La Quiebra, recibió en 1757 la autorización canónica para recibir veneración pública en la capilla de la familia García Lezaeta.
Según el padre Mauricio Vélez, cuando se construyó la primera capilla pública en el sector los propietarios la donaron y desde ese momento se convirtió en un referente espiritual.
En 1880, cuando inició la construcción del actual templo, fue subastado por 20 pesos. “Con estos recursos se compró el cañaduzal con el que se construyó el techo de la iglesia. El señor que lo compró lo exhibió en su casa, pero la romería era tanta que perdió la privacidad y optó por devolverlo a la Parroquia en 1935, previa gestión del párroco”, agregó el padre Vélez.
A mediados del siglo pasado lo ubicaron en un retablo para poderle incrustar las joyas donadas por la comunidad. En 1968, el Papa Pablo VI, de visita en Colombia, decretó su coronación canónica.
Expertos de la Sijín le siguen el rastro a los ladrones
Dos investigadores de la Sijín, expertos en hurto de arte sacro, llegaron a mitad de semana desde Cundinamarca para ayudar en la labores de investigación. Las autoridades realizan inteligencia para rastrear el paradero de las joyas, especialmente de las coronas papales.
“Por la condiciones en la que fue cometido el hurto, y la forma como lograron sacar el lienzo sin ser percibidos por el sistema de alarma, indica que es un grupo organizado de alto nivel y peligrosidad”, le dijo una fuente policial a este diario.
Por su parte, el padre Mauricio Vélez aseguró que desconoce quién reportó el hallazgo del lienzo y si hubo, o no, una recompensa. También hizo un llamado a la ciudadanía y a prenderías para que se abstenga de comprar estas joyas “para no hacerle el juego a los amigos de lo ajeno”.
Para recibir el lienzo, por parte de la Policía, entregaron un certificado de propiedad y otro concepto del Museo de Antioquia. En la Fiscalía le hicieron una valoración.

Fuente: El Tiempo