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domingo, 3 de agosto de 2014

La Catedral Orense recupera un cáliz del siglo XVIII hallado en un buzón


La pieza pertenece a la capilla del Santo Cristo, es de plata y fue encontrada el miércoles por un periodista en un buzón

Puede que Ourense tenga en este hurto con final feliz su particular caso del Códice Calixtino. El miércoles por la tarde, el periodista radiofónico Ramón Blanco Fortes encontró, cuando abandonaba la sede de su emisora en la calle Progreso, un cáliz de plata-dorada repujada, embutido en un buzón comercial.

Según el canónigo archivero del templo, Miguel Ángel González, el objeto data de principios del siglo XVIII y puede llegar a valer en el mercado unos 5.000 euros. La Catedral tiene en su poder entre dos y tres cálices iguales, uno de los cuales se emplea a diario en la misa de la capilla del Santo Cristo.

Miguel Ángel es el encargado del patrimonio, y no encuentra otra explicación que no sea la devolución de un importante robo que se produjo en la década de los setenta. Hace 44 años, cuando el canónigo llegó a Ourense, se propuso reorganizar el Museo de la Catedral. Para ello, elaboró un inventario con todo el patrimonio del templo, pero el cáliz que hoy vuelve a la capilla ya no estaba en esa lista.

Y es que, previamente, tuvieron que ser retirados una serie de obras e imágenes religiosas (como la figura de San Blas y algunos ángeles) por una oleada de robos que alarmaron a la dirección del templo. "Yo calculo que pudiera ser de este momento", señala.

No obstante, el deán del templo señala que el cáliz sólo "desapareció dos días"y que "no tiene demasiado valor". Aunque la desaparición la percibió el sacristán, este no se lo comunicó a sus superiores y, por lo tanto, no se presentó denuncia a la Policía.

El canónigo comenta que "habitualmente, las piezas de orfebrería se suelen fundir para cobrar dinero por la plata". Por otro lado, afirma que rastrea con frecuencia algunas webs de subastas de arte para "ver si alguna obra que nos pertenece se pone a la venta".

La Policía Científica ya pudo inspeccionar el cáliz pero, por el momento, se desconoce si el Obispado tomará alguna medida para conocer la autoría del robo.

Concluye el archivero que "no podemos poner a la Guardia Civil a custodiar cada santo", en referencia a la seguridad del templo, y que "hay pequeños hurtos cada día, pero relacionadas con el dinero del cepillo y cosas menores". Si bien admite que "ponen todos los medios a su alcance".

Fuente: La Región