Al final de la página o en siguiente encale está habilitado un acceso a la Base de datos de Objetos robados de la Guardia Civil e INTERPOL.

domingo, 6 de abril de 2014

Recuperadas varias obras de los siglos XVIII y XIX sustraídos de una biblioteca municipal de Cádiz


La Policía Nacional ha recuperado 14 volúmenes procedentes de los fondos sustraídos de la Biblioteca José Celestino Mutis de Cádiz tras ser detectadas por un miembro del Ayuntamiento de Cádiz en un establecimiento de la capital. Las obras recuperadas estaban siendo investigadas dentro de la 'Operación Micenas', iniciada a principios de 2011 y que se saldó con la detención de dos personas y la recuperación de parte de objetos sustraídos a finales del mismo año.

Según indica la Policía Nacional en una nota de prensa, el personal de la Biblioteca José Celestino Mutis, perteneciente al Ayuntamiento, puso en conocimiento de los investigadores de la Policía Nacional como un miembro de la corporación municipal "había localizado algunos ejemplares que en su día fueron sustraídos de los fondos de citada biblioteca".
Los investigadores de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV), que tienen atribuidas las competencias de control de los establecimientos de compraventa de antigüedades en su ámbito territorial, continuaban con la investigación abierta desde el 2011 se hicieron cargo de las gestiones "para comprobar y verificar si efectivamente se encontraban los ejemplares sustraídos".
En la inspección realizada el pasado 31 de marzo en el establecimiento por los agentes especializados de la UDEV acompañados de la funcionaria de la Biblioteca José Celestino Mutis, se intervinieron tres obras literarias editadas entre los siglos XVIII y XVIII. Días después, en previsión de la posible aparición de nuevos títulos de idéntica procedencia y gracias también a la colaboración de la propietaria del establecimiento, se practicó una segunda inspección en la mañana del 2 de abril.
En esta segunda inspección, practicada por la encargada de la Biblioteca José Celestino Mutis como experta y conocedora en primera mano de las obras sustraídas, dio como resultado el hallazgo de un total de once volúmenes editados entre los siglos XIX y XIX.
Los libros recuperados fueron adquiridos por la propietaria del establecimiento "desconociendo su procedencia ilícita, debido a que los ejemplares sustraídos carecían de sellos identificativos u otra reseña que los identificara como propiedad del Ayuntamiento de Cádiz". Asimismo, ese desconocimiento "queda acreditado también en los controles a los que el establecimiento ha sido sometido, no detectándose nunca ninguna irregularidad que hubiera propiciado la correspondiente propuesta para sanción por infracción".
'Operación Micenas'
La UDEV de la Comisaría Provincial de Cádiz ha desarrollado una "larga y compleja investigación" desarrollada bajo el nombre de 'Operación Micenas', que se saldó con la detención de dos personas de 37 y 68 años de edad y la recuperación de más de 700 antigüedades y obras de arte entre las que se encontraban "obras literarias de alto valor cultural e histórico".
La investigación se inició con motivo de la sustracción de la Biblioteca Municipal José Celestino Mutis de Cádiz de 373 volúmenes, "muchos de los cuáles habían sido declarados como Bienes de Interés Cultural por la Junta de Andalucía y, por tanto, integrantes del Patrimonio Histórico de esta comunidad". Su valor estimado "rondaría los 490.000 euros".
La mayoría de las ediciones de estas obras datan del siglo XIX, y en algunos casos de la primera mitad del siglo XX, si bien habría títulos fechados en épocas anteriores los siglos XVI al XVIII, siendo el más antiguo de 1555. Entre las mismas se encontrarían volúmenes de la colección de la colección 'Guías de Cádiz', y "otros muchos" de la biblioteca personal de D. Adolfo de Castro, así como "multitud de ensayos relativos a la historia de Cádiz y su provincia".
Algunas de estas obras, en muchos casos "únicas por su rareza y extraordinarias por su contenido", tenían el "valor añadido" de contener anotaciones y dedicatorias manuscritas realizadas por los propios autores. Si bien las primeras indagaciones hacían pensar que el autor de los robos pudiera ser alguno de los usuarios de la citada biblioteca, las pesquisas enseguida se focalizaron en uno de los empleados de una empresa de limpieza, de 37 años y vecino de Cádiz, "que prestaba sus servicios en la biblioteca desde poco antes de que se empezara a detectar la ausencia de los libros".
Esta persona a su vez revendía los libros robados por entre tres y cinco euros el ejemplar a un coleccionista de antigüedades de 68 años y vecino de El Puerto de Santa María (Cádiz), que a lo largo de más de cuarenta años dedicados al coleccionismo y la adquisición y venta de antigüedades "había atesorado gran cantidad de piezas de todo tipo, en ocasiones de origen un tanto dudoso, siendo algunas de ellas procedentes de expolios en yacimientos arqueológicos submarinos".
El "principal problema" que se planteó a los investigadores fue el de "seguir la pista de los volúmenes sustraídos al objeto de recuperar tan valioso patrimonio en su totalidad, ya que el individuo de El Puerto de Santa María acostumbraba a revender piezas de su colección a otros aficionados a las antigüedades, de ahí lo dilatado de la operación".
Tras proceder a la detención en 2011 de ambos sujetos se realizaron dos registros domiciliarios y tres en otros tantos locales "que uno de los encartados había convertido en pequeños museos de uso particular en los que se recuperaron la totalidad de los libros sustraídos y varios cientos más, muchos de ellos de los siglos XVII y XVIII, así como centenares de otras piezas de alto valor histórico y cultural de las que esta persona no podía acreditar su procedencia".
Entre esas piezas, cabe destacar un ánfora romana, porcelana y proyectiles de artillería expoliados de los fondos marinos, un capitel de mármol, varias cabezas de estatuas, una colección de lacres centroeuropeos de los siglos XVII y XIX, otra "impresionante colección" de sables y cascos antiguos, nueve pistolas y dos escopetas datadas entre los siglos XVIII y XX, algunas de ellas "al parecer en perfectas condiciones de funcionamiento" y unas charreteras y chapas identificativas militares francesas de la época de Napoleón III.