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miércoles, 25 de julio de 2012

La escultura Sundial de Henry Moore ha sido robada en Gran Bretaña


La escultura Sundial (Reloj de sol) de Henry Moore, valorada en medio millón de libras esterlinas, ha sido robada de la fundación homónima, en Gran Bretaña.


Henry Moore quizás sea el escultor inglés más conocido y uno de los artistas más importantes del siglo XX. En 1977 creó la fundación Henry Moore, ubicada en su mansión de Perry Green, en el condado Hertfordshire.

Varios días atrás de su mansión fue robada la escultura de bronce Sundial, que tenía la forma de dos medialunas de bronce engarzadas.

No es la primera vez que los delincuentes se interesan en obras de Moore: siete años atrás la escultura de tres toneladas Recicling Figure fue robada del mismo lugar. Los malhechores simplemente entraron con un camión en la zona protegida con sistemas de vigilancia de video. Las grabaciones muestran como tres hombres, con ayuda de una pequeña grua cargaron en el vehículo la escultura, considerada patrimonio nacional de Gran Bretaña, y valorada en tres millones de libras esterlinas, y abandonaron el territorio de la Fundación Cultural sin contratiempos.

En aquella ocasión, los órganos de investigación sospecharon que el crimen fue organizado por un sindicato internacional delictivo, cuyos miembros conocen perfectamente el verdadero valor de las esculturas del reconocido artista. En realidad todo resultó más simple: la obra de arte fue robada para ser vendida como chatarra y reportó a sus raptores mil quinientas libras. Las obras de Henry Moore no son fe fácil comprensión, y fuera del contexto de una exposición, el neófito no siempre es capaz de valorar sus cualidades artísticas. Así, los trabajadores del rastro fundieron Recicling Figure sin el menor atisbo de dudas.

El escándalo fue tremendo, los trabajadores de la Fundación anunciaron la intensificación múltiple de las medidas de seguridad, pero como demuestra el reciente robo, las medidas tomadas no resultaron lo suficientemente efectivas.

En esta ocasión, los investigadores no tienen la menor duda de que este crimen no fue realizado por los oscuros traficantes del mercado del arte, sino por otros recogedores de chatarra. Los precios del cobre, contenido en el bronce, se ha multiplicado en los últimos años, y el público que se dedica al hurto no suele interesarse en las variaciones de precios de las obras de arte.

En Rusia, en cambio, los robos de escultura tienen como motivo el amor al arte. En varias ocasiones del portal junto al Monasterio Novodevichi de Moscú desaparecieron los patitos de bronce que representan a los personajes del libro Make Way for Ducklings, del escritor norteamericano Robert McCloskey, que le regaló a Raísa Gorbachova la entonces primera dama de EEUU, Barbara Bush. En varias ocasiones fue robada también la escultura Chizhik-Pizhik, del escultor Rezo Gabriadze y el arquitecto Slava Bujáev, ubicada en el río Fontanka de San Petersburgo. Este pajarillo de bronce despertó el interés tanto de los recogedores de materia prima, como de simples vándalos que aspiraban a tener esa escultura en casa.

Y las acciones de los organos policiales rusos también resultaron más exitosas: tras cada robo, las escuturas fueron localizadas y devueltas a su lugar.