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domingo, 24 de junio de 2012

Historia hecha pedazos


  • El distrito minero Linares-La Carolina cuenta con 125 inmuebles catalogados
  • Se trata de una de las mayores concentraciones de tecnología Cornish
  • La Guardia Civil ha detectado más robos, pero también más preocupación



  • Aunque en los últimos tiempos la industria jiennense ha ido languideciendo hasta casi desaparecer, en su momento, la provincia fue uno de los centros del sector de la mano de unas minas que dejaron tras de sí una estela de chimeneas, maquinaria y explotaciones bajo tierra que conforman un paisaje muy particular.

    Con 125 inmuebles registrados en el Catálogo General del Patrimonio Histórico de Andalucía, el distrito minero de Linares-La Carolina es una de las mayores concentraciones del mundo de tecnología Cornish, desarrollada en el siglo XIX. Las máquinas que quedaron en las instalaciones, abandonadas paulatinamente, son un tesoro que hoy prácticamente ha desaparecido.

    "Lo que queda es testimonial. Si dijera que se conserva el 15 por ciento del metal quizás exageraría. Casi todo se ha destruido", explica el subteniente José Susi, jefe de la unidad de Prevención de Delincuencia de la Guardia Civil de Bailén, que hace apenas diez días encontró a dos individuos saqueando la mina San José de Matacabras.

    El precio del cobre.- "Había un cable de 300 metros de un ancho suficiente para subir varias toneladas varias veces al día. Ha desaparecido", cuenta el subteniente, comentando que, hace apenas dos o tres años, la maquinaria estaba intacta y subía casi dos metros del suelo. Actualmente, sin embargo, está destrozada. "El expolio no es algo nuevo. Se está produciendo desde hace 40 o 50 años, aunque sí que es cierto que los robos han aumentado un poco en los últimos tiempos como consecuencia de la subida del precio del metal desde 2009", señala el jefe de Prevención, apuntando que el cobre se paga a seis euros el kilo. "Arrancando la instalación de una farola de un polígono puede sacar 40 o 50 kilos, así que haz el cálculo", añade.

    "De todas formas, no es tanto el incremento como el hecho de que ahora sacamos a la luz cosas que antes no sacábamos", matiza el guardia civil, destacando en este sentido el aumento de la regulación relacionada con la compra-venta de metales (muy reciente) y de la conciencia social.

    "Los propietarios de las instalaciones eran compañías que hoy han desaparecido y los dueños actuales, en la mayoría de los casos, no daban importancia a los robos porque veían la tecnología como chatarra vieja -cuenta-. Eso está cambiando, afortunadamente".

    Alerta ciudadana.- Ahora, son muchos los ciudadanos que llaman para alertar de expolios que la Benemérita difícilmente podría detectar a tiempo, teniendo en cuenta la extensión que ocupa el distrito minero donde, sobre todo, se mantienen los edificios que guardaba esa tecnología. "Las vías se han levantado y la maquinaria casi ha desaparecido. Quedan restos de obra", afirma el subteniente Susi, lamentando el daño irreversible que se está haciendo en el Patrimonio jiennense.

    Y es que, aunque se consiga detener a los responsables de los expolios, no siempre se recuperan las piezas (de hierro y otros metales fundidos), que normalmente acaban en las funciones de Granada, Murcia y Madrid. Las que consiguen salvarse, no pueden restaurarse. "Las cortan, para poder desplazarlas, y luego no hay forma de que vuelvan a su estado original".

    Para evitar que se pierda lo poco que queda, la Guardia Civil trabaja para localizar a los culpables –a los que ya no se imputan delitos de hurto, sino contra el Patrimonio– y, sobre todo, para fomentar la sensibilización. "Yo siempre digo que la Guardia Civil tiene 140.000 ojos, pero España tiene 100 millones que lo ven todo. Los estados policiales no funcionan. Son los ciudadanos lo que tienen que participar porque nosotros somos pocos, pero ellos sí que están en todas partes", concluye el subteniente.


    Fuente: El mundo.