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miércoles, 23 de julio de 2014

Una inundación en el archivo militar de Segovia afecta a miles de documentos


La rotura del depósito de un calentador de agua, dos plantas más arriba de los sótanos del Alcázar que sirven de almacén a parte del Archivo General Militar de Segovia, provocó la inundación de dos de esas salas empapando miles de documentos, unas 240.000 páginas de 30centímetros cuadrados de media, archivadas en 600 legajos, según los primeros cálculos del director del archivo, el coronel, Emilio Montero, que reconoce que pasará algún tiempo antes de poder calcular el grado de afección y los daños sobre los papeles.

El suceso se produjo durante la noche del domingo, en torno a las 23.00 horas, cuando los trabajadores de vigilancia del Archivo detectaron la fuga de agua desde uno de los servicios existentes en la fortaleza hasta los sótanos inferiores que se utilizan para almacenar parte de los fondos del archivo, formado por más de tres millones de documentos, esencialmente historiales militares y expedientes personales, algunos de ellos, de alto valor histórico por los personajes a los que hacen referencia.
El personal del archivo dedica ahora sus esfuerzos a tratar de eliminar la humedad de todos los documentos afectados —una tarea que llevará semanas— mientras que será después cuando se inicie la actividad que permita saber el grado de destrucción causado por el incidente.

“No todos los legajos se han empapado. Los hay que sólo se han visto afectados parcialmente”, explicó Montero, que reconoció que pese a todo “habrá pérdidas”, aunque confío en que no sean excesivas confiando en que la calidad del papel y la buena fijación de las tintas “casi indelebles” que la mayoría de ellos contienen ayudarán a resistir el “remojón” sin borrarse o destruirse totalmente, aunque sí sufrirán un fuerte deterioro.

Los responsables del Archivo han consultado ya a personal especialista en recuperación de documentos en estas circunstancias “y nos han dado algunos consejos que estamos siguiendo: separar las páginas para que no se peguen, lo que sería catastrófico y protegerles de un problema que sería aún peor, como es la generación de hongos”.
De este modo, las salas donde se está procediendo al secado permanecerán iluminadas las 24 horas del día y con las ventanas abiertas para propiciar la ventilación, eso sí “evitando con mallas la entrada de insectos desde el Clamores, que sería otro problema añadido que hemos de evitar”, concluyó el coronel.
El Archivo Militar más antiguo de España (data de 1898) permanecerá cerrado a los investigadores durante los próximos quince días, tiempo en el que sus responsables tratarán de poner algo de orden en el desconcierto actual y volver a poner a funcionar las salas afectadas “que ya están limpias y preparadas”.

Fuente: Acueducto2.com