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lunes, 17 de marzo de 2014

Una pala excavadora destroza un yacimiento íbero en El Campello (Alicante)


Un grupo de arqueólogos denuncia los hechos ante el Seprona y el Ayuntamiento pedirá a la Generalitat que evalúe los daños ocasionados



Un trozo de la historia antigua de El Campello fue arrasado hace unas semanas. Una pala excavadora destrozó los restos de un yacimiento íbero, ubicados en una parcela privada de Aigües de Baixes y catalogados como Bien de Relevancia Local. Un grupo de arqueólogos denunció el expolio ante el Seprona y exigen que se inicie una investigación para identificar al responsable de los hechos.
En el informe presentado ante la división de la Guardia Civil, los expertos indican que el yacimiento correspondía al siglo IV a.C. y podría tratarse de «un pequeño recinto militar dedicado a la vigilancia y defensa del ámbito costero del entorno la Illeta dels Banyets de El Campello». Estos restos fueron descubiertos en el año 2003 y el pasado verano, este grupo de arqueólogos realizó diversas excavaciones en la zona que permitieron delimitar el recinto, compuesto de tres habitaciones y un especie de patio de armas, según indica el estudio.
El Ayuntamiento afirmó ayer que si bien no se había llegado a constatar que se tratara de restos de la época íbera, efectivamente era un bien a proteger dada su catalogación. Las mismas fuentes recordaron que las ruinas se encontraban en una parcela privada, que comparten dos propietarios, y que se trata de una zona afectada por Costas y no urbanizable.
Tras la notificación de que una pala excavadora realiza esos trabajos sin previa autorización municipal, el Ayuntamiento decidió solicitar la presencia de los propietarios en las dependencias municipales de Urbanismo para conocer los hechos. Los dueños afirmaron, según las mismas fuentes, desconocer esta operación. A continuación, el consistorio remitió toda la información que dispuso a la Guardia Civil y además ha abierto un expediente de averiguación para conocer los hechos.
El Ayuntamiento informó además de que no se solicitó licencia alguna para la actuación de la pala excavadora. Sin embargo, días después de que se arrasara el yacimiento, se pidió un permiso para vallar la parcela, una autorización que quedó paralizada hasta que no se esclarezca lo sucedido.
El culpable del expolio deberá abonar una sanción por el destrozo de un bien protegido tanto por el Ayuntamiento como por la Generalitat. Desde el consistorio no aventuraron la cuantía a la que podría ascender la multa ya que no se conoce el alcance de los daños ocasionados. Para evaluar dicho perjuicio el Ayuntamiento de El Campello ha solicitado ya la evaluación de un técnico de la Conselleria de Cultura, al no disponer en la corporación de la figura de arqueólogo.
«Desde el punto de vista científico es un bombazo, se trata de unos restos muchos más antiguos de lo que imaginábamos en un principio y que tenía un gran potencial para poder ser musealizados y convertirse en una ruta paisajística única no sólo en la provincia de Alicante sino en España», señala la profesora titular de la Arqueología de la Universidad de Alicante (UA), Feliciana Sala Sellés, una de las firmantes de la denuncia.
«Tenemos que ser conscientes de que hemos perdido un patrimonio público todos, no sólo de quienes investigamos, sino de todos los ciudadanos y eso no podemos permitirlo», subraya Sala, quien explica que la excavación formaba parte de un proyecto de investigación de la UA, financiado por el Ministerio de Economía que trabaja sobre las fortificaciones militares antiguas.
El grupo de investigación de la UA preveía continuar los trabajos este verano ya que, según apunta la profesora, apenas habían comenzado las excavaciones. Sala afirma por otro lado que desconoce si tras los daños provocados por la pala excavadora se puede recuperar algo de las ruinas, aunque adelantó que «el objetivo fue arrasar con todo a conciencia» porque se ha destruido la muralla que delimitaba el fuerte.
Del mismo modo, en el informe presentado al Seprona, los arqueólogos apuntan que «la intención de quien haya encargado a la pala arrasar el muro perimetral del edificio no era otra que evitar que el yacimiento fuera declarado BIC (Bien de Interés Cultural), lo que hubiera sucedido durante el presente año dado que se trata de un recinto fortificado y el muro perimetral es a todas luces una muralla». Por ello, los expertos agradecen toda la colaboración ciudadana que pueda ayudar a esclarecer los hechos.

Fuente: El País