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miércoles, 18 de diciembre de 2013

La primera trama gaditana de robo de arte, desmantelada en 2005, a un paso del juicio


La Fiscalía solicita penas desde los seis años, para el ladrón especialista en antigüedades, hasta los ocho meses para dos de sus colaboradores


La Comandancia de Cádiz fue escenario de una peculiar exhibición artística en diciembre de 2005: una talla mariana del siglo XVII, acompañada de otra imagen de Santa Ana, un Sagrado Corazón y una virgen de Fátima se podían ver delante del cartel con el escudo de la Benemérita y sobre la mesa donde habitualmente se muestran los resultados de las operaciones contra la droga, los asaltos a viviendas... En esta ocasión, esas imágenes religiosas formaban parte de una investigación hasta la fecha única en la provincia. Por primera vez, la Policía Judicial de la Comandancia de Cádiz desmantelaba una red netamente gaditana que sacaba beneficio con el robo de obras de arte. Ocho años después, la instrucción judicial ha concluido y ya se conocen las peticiones de penas que formula la Fiscalía de Cádiz.
Desde el ladrón especialista hasta el anticuario que colocaba las piezas en el mercado cayeron en esta investigación que nació a partir del asalto a la Ermita de los Santos Mártires en Medina Sidonia. Se trata de la construcción de estas características más antiguas de Andalucía. La información municipal sobre ella habla de una casa romana, reconvertida en ermita cristiana y que data del año 403.
En julio de 2005, la Fiscalía sostiene en su escrito de acusación que el principal acusado, José L. B., forzó los candados de la reja que cierra la parcela donde se sitúa la ermita, violentó la cerradura de la puerta de la sacristía y logró colarse en el templo de donde sustrajo un Sagrado Corazón y la citada imagen de Santa Ana con la virgen niña del siglo XVII. Esta última tasada por encima de los 7.000 euros.
Esas piezas fueron vendidas a un anticuario de Bornos en cuyo almacén la Guardia Civil encontraría dos de las piezas sustraídas en distintos asaltos. José L. B., vecino de San José del Valle, era conocido entre los profesionales de las antigüedades como una suerte de caza tesoros y cliente habitual de los anticuarios a los que les ofrecía piezas para ampliar su catálogo.
En un primer momento, los agentes detuvieron al anticuario de Bornos; posteriormente, la investigación se ampliaría y acabaría salpicando a otro colega de profesión, Constantino Rafael F. F., quien se hizo con la talla de Santa Ana a cambio de 3.000 euros y varios muebles antiguos. Estos trueques y transacciones comerciales se hicieron a espaldas de la normativa que obliga a registrarlas y documentarlas.
Un tercer anticuario fue el receptor último de parte del botín de otro asalto protagonizado, según la Fiscalía, por José L. B. Un mes después del robo en la ermita, centró su objetivo en una finca particular de su pueblo donde sabía que la dueña guardaba diversas piezas antiguas. De ese inmueble sustrajo varias tallas y hasta el brocal de un pozo que volvería a ofrecer al anticuario de Bornos. Este, a su vez, vendió una parte del lote a otro profesional del gremio José Antonio L. B., quien también habría pagado con dinero y muebles. Esta persona fue identificada e imputada también con posterioridad a la operación ejecutada por la Benemérita.
De los siete detenidos en su día por la Guardia Civil, la Fiscalía solicita el sobreseimiento de la causa para dos de ellos porque no hay suficiente material incriminatorio que sostenga una acusación. Uno de ellos fue sorprendido en un mercadillo de Jerez vendiendo piezas robadas por José L. B. pero al no ser un especialista, no se ha podido acreditar, según confirmó a este medio el Ministerio Público, que supiera con qué tipo de pieza comercializaba.
La Fiscalía solicita penas de cárcel que van desde los seis años para el principal implicado por robos de bienes de interés cultural y en casa habitada; 20 y 18 meses de prisión para los anticuarios y penas inferiores al año para dos supuestos colaboradores del ladrón. El Ministerio Público no solicita condenas severas para los vendedores de antigüedades porque todos ellos devolvieron las piezas. Si bien de todo el catálogo de objetos sustraídos, no ha aparecido el Sagrado Corazón robado de la ermita.

PIEZAS ROBADAS

De la ermita de Medina. Un Sagrado Corazón valorado en 630 euros que no ha sido recuperado y una imagen de Santa Ana con una virgen niña del siglo XVII, tasada en 7.300 euros. Esta segunda imagen sí ha sido devuelta. El escrito de acusación del fiscal solicita que el Obispado de Cádiz sea resarcido con el dinero equivalente a la pieza desaparecida.
De la finca de San José del Valle. Un atril de taracea (450 euros), un Sagrado Corazón (200 euros), una figura de San José con niño (500 euros), una virgen de Fátima (400 euros) y un brocal de pozo (980 euros). En esta misma finca, el ladrón accedió supuestamente a la casa de uno de los trabajadores de donde sustraería herramientas y una escopeta.