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lunes, 26 de agosto de 2013

Drones en el Machu Picchu


Arqueólogos peruanos utilizan estos aviones no tripulados para crear mapas, vigilar los yacimientos e incluso encontrar otros nuevos.



En Perú, hogar de la ciudad inca de Machu Picchu y de miles de antiguas ruinas, los arqueólogos usan naves no tripuladas (drones) para acelerar sus labores de búsqueda y proteger estos lugares de los invasores, constructoras y mineros informales.
Los drones, o naves no tripuladas, fuerondesarrollados para fines militares y son una herramienta controvertida en las campañas antiterroristas de Estados Unidos -y en los bombardeos selectivos en países como Paquistán- pero la bajada en los precios de esta tecnología ha permitido que sea usada cada vez más en proyectos civiles y comerciales en todo el planeta.
Pequeños aviones no tripulados han estado ayudando a que un creciente número de arqueólogos en Perú produzcan modelos tridimensionales de los lugares en los que trabajan en lugar de los habituales mapas planos, y en días o semanas en vez de meses o años. Y es que la rapidez es un aliado importante para estos expertos: la economía local ha crecido a un promedio anual del 6,5% en la pasada década y la presión relacionada con el desarrollo del país ha superado al saqueo como la principal amenaza para los tesoros culturales del país sudamericano.
Los arqueólogos aún están conmocionados tras la destrucción en julio, por firmas constructoras, de una pirámide cerca de Lima, edificada hace 5.000 años. Ese mismo mes, una comunidad junto a las ruinas preincaicas en Yanamarca denunció que los mineros ilegales estaban dañando unas enormes estructuras de piedra en su búsqueda de cuarzo. Invasores y agricultores buscan con frecuencia tomar tierras cerca de lugares antiguos como Chan-Chan en la costa norte de Perú, considerada la mayor ciudad de adobe del mundo.

Por eso los arqueólogos dicen que los aviones no tripulados pueden ayudar a definir fronteras para proteger estos lugares, vigilarlos y crear un archivo digital de las ruinas que permita reconstruir cualquier daño que se produzca. "Los vemos como una herramienta vital para la conservación", sostuvo Ana María Hoyle, arqueóloga del Ministerio de Cultura.
Hoyle dijo que el Gobierno planea comprar varios aviones no tripulados para usarlos en lugares diferentes y que esta tecnología ayudará al Ministerio a cumplir con una nueva ley que ha reducido los plazos para determinar si un área en la que se edificará infraestructura contiene restos culturales.
De hecho, los drones ya le están ahorrando tiempo a los arqueólogos a la hora de elaborar mapas de los sitios, un paso crucial pero muchas veces lento antes de iniciar trabajos de excavación. Tradicionalmente, delinear esos mapas involucra tediosas observaciones con teodolitos o lápiz y papel. "Con esta tecnología pude hacer en pocos días lo que antes me había tomado años", dijo Luis Jaime Castillo, arqueólogo de la Universidad Católica de Perú y viceministro de Cultura, que planea usar los aviones no tripulados para proteger el patrimonio.

Fuente: Público