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viernes, 19 de julio de 2013

Las cenizas investigadas por el robo del Kunsthal tienen restos de cuadros


El destino final de las siete valiosas obras de arte robadas en octubre de 2012 del Kunsthal de Rotterdam parece confirmarse: las cenizas halladas en la casa de la madre de uno de los presuntos ladrones contienen rastros de pintura, lienzos y clavos, confirmó hoy a Efe el museo que ha analizado los restos.

El destino final de las siete valiosas obras de arte robadas en octubre de 2012 del Kunsthal de Rotterdam parece confirmarse: las cenizas halladas en la casa de la madre de uno de los presuntos ladrones contienen rastros de pintura, lienzos y clavos, confirmó hoy a Efe el museo que ha analizado los restos.
Ernest Oberlander-Tarnoveanu, director del Museo Nacional de Historia de Rumanía, explicó que se han encontrado pigmentos de pintura y clavos de cobre y acero, algunos con más de un siglo de antigüedad.
"Hallamos pigmentos especiales para lienzos que no se utilizan desde mediados del siglo XX", precisó Oberlander-Tarnoveanu.
Entre los cuadros robados de la galería holandesa se cuentan un Picasso, un Matisse y dos Monet, valorados en entre 50 y 100 millones de euros (65 y 130 millones de dólares).
Las cenizas se recogieron de una estufa en la vivienda de Olga Dogaru, la madre de uno de los supuestos autores del robo, quien ha declarado a los investigadores que enterró los lienzos en el jardín de una casa abandonada, luego los trasladó a un cementerio y, posteriormente, los quemó en la chimenea de su domicilio.
El peritaje realizado ahora confirma que las cenizas contenían sustancias usadas en las épocas en las que se pintaron la obras desaparecidas.
Con todo, Oberlander-Tarnoveanu no quiso afirmar que los restos de los cuadros provengan de las piezas robadas del Kunsthal de Rotterdam, y aseguró que hay que esperar al dictamen judicial.
Eso sí, opinó que si se confirma que las pinturas han sido quemadas, se estaría "ante un crimen contra la humanidad por haber destruido obras de arte universales".
Olga Dogaru ha declarado durante su interrogatorio que tras el arresto de su hijo, el pasado enero, tuvo miedo al darse cuenta de que se trataba de algo grave.
La fiscalía mantiene que la mujer decidió quemar los cuadros cuatro días después de que los investigadores realizaran un registro, concretamente el 13 de febrero, al creer que si "los lienzos nunca se encontraban, no habría pruebas y (los acusados) no serían condenados".
"Preparé primero el fuego en la estufa de mi cuarto de baño. Después, me desplacé al cementerio y desenterré los cuadros, llevándolos a mi casa. Metí la bolsa en las que estaban las siete pinturas en la estufa. Puse madera, zapatos, botas de goma y esperé a que se quemaran completamente", dijo Olga Dogaru.
La Fiscalía presentó el 15 de julio cargos por robo contra dos personas, una de las cuales se haya aún en búsqueda y captura, y acusó a otras cuatro de haber colaborado bien en su sustracción o traslado, o ayudando en un intento de venta.
Los acusados serán juzgados a partir del próximo 13 de agosto.
Los presuntos ladrones se apropiaron el 16 de octubre de 2012 de "Cabeza de Arlequín", de Picasso; "La Lectora en Blanco y Negro", de Matisse; y "El Puente Waterloo de Londres", de Monet.
"El Puente Charing Cross de Londres", también de Monet; "Mujer delante de una ventana abierta, llamada la novia", de Paul Gauguin, "Autorretrato", de Meyer de Haan, y "Mujer con los Ojos Cerrados", de Lucian Freud, completan la lista de obras sustraídas.