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jueves, 27 de junio de 2013

La instalación de un aerogenerador destruye un castro cántabro en Aguilar de Campoo (Palencia)



Muchos de los mayores hallazgos que ha realizado la humanidad se han llevado a cabo de forma casual y otras veces el interés por el pasado hace que los investigadores encuentren piezas que lamentablemente pueden quedar en el olvido o ser destruidas. Los arqueólogos Ángeles Valle Gómez y Pepe Diego decidieron un día dar un paseo por la zona de Lomilla, en el municipio de Aguilar, para conocer el castro cántabro ubicado en sus cercanías y denominado de la Peña El Santo.
“Ante nuestra sorpresa el emplazamiento estaba totalmente destruido, debido a las obras para la instalación de un aerogenerador”, explican. Según denuncian, toda la plataforma superior del castro estaba totalmente arrasada y en la parte más sobresaliente, su extremo oeste, estaba construida la base que albergará un aerogenerador. Asimismo una pista de grandes dimensiones había sido construida para facilitar los accesos de la maquinaria, afectando a todo el flanco norte del emplazamiento castreño.
En la ladera sur, en una zona desprovista de cubierta vegetal, localizaron un fragmento de metate de molino y un fragmento de cerámica, y en la norte, en un pequeño sector del terreno removido por las obras, en el que se veía una tierra muy oscura, encontraron el pequeño hacha pulido y algún fragmento de cerámica a mano.
Tras el hallazgo decidieron recoger los materiales arqueológicos para evitar su pérdida o destrucción y entregarlos al Museo Arqueológico de Palencia. También informaron a la arqueóloga territorial de Palencia y según aseguran “no tenía constancia de estas obras y días después nos comentó que según se había informado, esta obra no precisaba de Declaración de Impacto Ambiental debido a las características del proyecto”.
El castro de la Peña El Santo, a pesar de estar mencionado en varias obras como “Historia de Palencia, de la Prehistoria a la Época Medieval” de Germán Delibes de Castro y Francisco Javier Pérez Rodríguez; “Historia Social y económica de Cantabria hasta el siglo X” y “Catálogo de Castros Cántabros” de Miguel Ángel Fraile; además de “Los Cántabros antes de Roma”, de Eduardo Peralta Labrador, no está incluido en la Carta Arqueológica de Palencia, aseguran Valle y Diego.
Informan los arqueólogos que se trataba de un pequeño castro atribuido a la Primera Edad del Hierro. Parece ser que no estaba amurallado, esto se debe a la morfología del cerro en el que se emplazaba, con laderas pendientes en todo su contorno, que le proporcionaban una excelente defensa natural. En su entorno son conocidos otros enclaves castreños, igualmente pertenecientes a la Cantabria Antigua, como los situados en algunas localidades vecinas.  Insisten en que “la desprotección de nuestro patrimonio arqueológico, es más que preocupante pues desaparece un castro de la Edad del Hierro y nadie es responsable y legalmente nada se puede hacer”.
Desde el Ayuntamiento de Aguilar de Campoo, municipio al que pertenece el castro cántabro, su regidora, María José Ortega, ha indicado que “nosotros no tenemos constancia de que esté catalogado. Es una zona muy cercana a la presa de Lomilla pero pertenece a Vallespinoso. El parque eólico data de un proyecto de 2004 y se han seguido todos los tramites urbanísticos tal y como manda el reglamento”.

Fuente: Paleorama