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martes, 27 de noviembre de 2012

«Debemos garantizar que las generaciones futuras sigan disfrutando del patrimonio»


Protecturi, Asociación para la Protección del Patrimonio Histórico que fue constituida hace tres años por un colectivo de especialistas en seguridad que desarrollaban su labor profesional en las principales instituciones culturales y centros museológicos de España, celebrará los días 30 de noviembre y 1 de diciembre en Ávila el que será su tercer congreso, una cita de mucho interés –de presente y de futuro– que tendrá como escenario la Escuela de Formación de la Policía de Ávila. Andrés MartínLudeña, presidente de Protecturi, adelanta a Diario de Ávila algunos de los puntos de interés de ese encuentro que será de ámbito internacional.

Protecturi fue creada hace tres años de edad, pero creo que su recorrido va bastante más allá.
Sí, somos una asociación de largo recorrido, aunque constituida como tal y registrada en el Ministerio de Interior llevamos sólo tres años, porque había un grupo de entusiastas, de directores de seguridad que trabajaban en los principales museos del patrimonio nacional, de museos estatales y de museos de arte privados, como el Thyssen y el Guggenheim, que llevaban juntándose desde hace casi diez años para tratar el tema de la protección del patrimonio.

¿Estaban convencidos de que hacía falta algo así, una asociación con un fin tan específico? Es que era absolutamente necesario. España es uno de los tres países con mayor patrimonio histórico de la Humanidad, junto con Francia e Italia, y lo que es cierto es que la manta del estado no llega para tapar y proteger tanto patrimonio como tenemos. Hace falta un plan integral de seguridad que tenga un alcance nacional y que llegue de manera transversal a las instituciones públicas, a las privadas y a la sociedad en su conjunto, para que entre todos pongamos en valor nuestro patrimonio y garanticemos que las próximas generaciones lo van a disfrutar tan bien como nosotros o, si es posible, incluso mejor.

¿Es ése el principal objetivo de Protecturi?Sí, ese es el principal objetivo... entre otros. Nosotros tenemos como bandera la protección del patrimonio histórico en su versión integral, y eso consiste en instar a las autoridades, denunciar lo que toque denunciar, promover la necesidad de un registro nacional de todos esos activos patrimoniales que tenemos, un informe de su estado y de su nivel de conservación, un plan conjunto de recuperación, restauración y exhibición de todo ello, dar facilidad de acceso a los ciudadanos a esos bienes y velar por la seguridad y la protección de esa riqueza mirando hacia el futuro. Y también, lógicamente, su divulgación, porque de nada vale tener mucha cultura si no la damos a conocer.

En estos tres años, ¿han avanzado lo suficiente en ese camino o menos de lo que desearían? El patrimonio histórico es algo que se atesora durante siglos, y nosotros no podemos caminar con un tempo diferente al de los bienes que intentamos proteger en su conjunto. En estos tres años lo que hemos hecho, fundamentalmente, es organizarnos y estructurarnos como asociación y preparar los cimientos para que se incorporen, como va a pasar ahora en Ávila, el resto de los actores de la protección: quienes se encargan de los registros, los responsables de la restauración, de la conservación, de la exhibición, de la dirección y gestión de los museos, para que encuentren una asociación confortable que proteja de forma transversal todos esos objetivos que son conjuntos, para que se incorporen también las fuerzas públicas y las autoridades gubernativas, para que sirvamos como modelo prescriptor en materia legal a la hora de definir nuevos ordenamientos jurídicos, entre otras cosas.

¿Esta última sería la seña del congreso de identidad de Ávila? Nosotros hemos querido llevar ese congreso a Ávila por tres motivos principales: primero, porque Ávila es una Ciudad Patrimonio de la Humanidad que se incardina dentro de Castilla y León, que es la comunidad que más bienes culturales atesora de España; segundo, entendimos que el marco de la Escuela de Policía ofrecía esa convivencia entre la sociedad civil y la autoridad gubernativa, y que posibilitaba un tema de hermanamiento; el tercero es que hemos mandado una carta muy extensa al ministro pidiendo implantar en los planes docentes de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y de los ejércitos modelos de actuación en caso de catástrofe.  De hecho, hay una ponencia específica, que va a exponer el señor Bolaños, una persona invidente y con una sensibilidad muy especial hacia el arte, que es ‘Integrismo y patrimonio histórico’, hablando de las catástrofes de las guerras y de la magnífica labor que hacen las tropas españolas desde los Cascos Azules para proteger los bienes de interés cultural que se ponen en peligro.

¿Qué catástrofes son peores para el arte, las naturales o las provocadas por el hombre? Tenemos tres grandes problemas a la hora de conservar el patrimonio. Uno son las grandes catástrofres naturales para los bienes expuestos a la intemperie; lo segundo, las catástrofes desencadenadas como consecuencia de las guerras; por último, la actuación de la delincuencia, la organizada y la desorganizada. En España hubo dos terribles momentos de destrucción del patrimonio, uno fue la Guerra Civil y el otro, la guerra contra los franceses, y desde luego el hecho desgraciado de tener en nuestro país un delincuente como Eric el Belga, que fue una auténtica lacra para el arte sacro y especialmente para la comunidad de Castilla y León.

¿Queda aún mucho por hacer para defender con garantía el legado de tantos siglos? Afortunadamente estamos luchando, pero la labor que hay que acometer es inmensa e ingente, salvo que todos rememos en la misma dirección.

¿Cuentan con la implicación de la administración del estado? Cada vez que tocamos a una puerta encontramos mejor eco a nuestras llamadas. El problema es que luchamos siempre  contra una precariedad económica importante, pero nosotros nos empeñamos en explicar que a veces lo importante no es tanto el tema económico como contar con una organización seria, tener órganos suficientes, medios técnicos que se dediquen a ese fin, unas personas que los exploten  y unas medidas organizativas que ayuden al conjunto y sean económicamente sostenibles.

¿Vivimos un mal momento para conseguir ese objetivo? No, al contrario, ahora es precisamente el momento. Tenemos que hacer de la necesidad virtud, y ahora es cuando toca precisamente ajustar el organigrama, la tecnología disponible y los procedimientos de carácter cultural para poner en valor todos esos activos y rentabilizar rápidamente cualquier tipo de inversión que se acometa en la obra..

¿No actuar así sería un error que no nos perdonarían las generaciones futuras? Es que si no lo hacemos, las generaciones futuras se perderán algunas de las mejores piezas creadas por el ingenio de la humanidad.

¿El congreso de Ávila supondrá un significativo paso adelante en sus objetivos? Con esa ilusión lo hemos convocado. Nosotros trabajamos como hormigas, de forma silente pero constante, y esperamos que dé sus frutos.


Fuente: Diario de Ávila