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lunes, 6 de agosto de 2012

Sencillos (y baratos) consejos para proteger obras de arte expuestas al público.




Hace unos meses nos despertamos con la noticia del robo de un cuadro colgado en la Sala de Reliquias de Santa Teresa en Alba de Tormes (Salamanca), en ese caso se trataba de un facsímil del cuadro que muestra la profesión de votos de la sobrina de la Santa, que fue rápidamente reemplazado por otro facsímil. La autora de la substracción no tuvo ningún impedimento para descolgarlo y llevárselo bajo el brazo, aún con cámaras de seguridad que grabaron lo sucedido.

¿Cuánto cuadros existen en similares circunstancias? Se han parado a pensar en la cantidad de obras, algunas de gran valor, tanto material como artísticos, que se encuentran al alcance de cualquier desarmado. No hay que pensar solo en cuadros también hay tallas, libros, mapas…
Foto donde se puede ver al autor del robo de un Picasso
con el cuadro bajo el brazo. Instantes antes había descolgado
el cuadro sin ningún problema de una galeria de arte. Foto: El País.

Para prevenir estas conductas delictivas en lugares públicos como oficinas, iglesias, museos, etc. existe una serie de medidas que protegen estas obras y que son complemento de otro.

Llegado este punto, todo el mundo estará pensando en complicados sistemas de seguridad, o costosos elementos protectores, pero con menos de 3€ se había evitado el hecho relatado al principio.

No voy a entrar a referirme a sistemas de seguridad tales como vigilantes, Circuitos Cerrados de Televisión (CCTV), sensores de movimiento, rotura de cristales, sensores térmicos… pues para eso hay grandes empresas especializadas en la materia y no es el caso que nos ocupa. Pues, con estas líneas, pretendo dirigirme a esas pequeñas oficinas con obras de arte expuestas, iglesias parroquiales o rurales, modestos museos, etc.

Como elementos principales vamos a utilizar cuerdas y material de ferretería. Se pueden adquirir elementos diseñados específicamente para tal fin, pero en ambos casos llegaremos a los mismos resultados pero con presupuestos dispares.

Bien, en un primer momento, y para evitar que el visitante se acerque peligrosamente a los objetos que pretendemos proteger, se pueden utilizar barreras psicológicas creadas con cuerdas o desniveles, delimitando espacios. Si bien, no  evita el robo del objeto, garantiza su protección o posibles daños imprudentes por acercarse demasiado y crea una primera barrera que impide que la cercanía al objeto pueda dar lugar “a malos pensamientos”, así como disponer de un espacio libre, que hace que resalte más la circulación por esas zonas.




Pero no todos los lugares son actos para el punto anterior, bien por falta de espacio, bien por el uso que recibe esa zona, por ejemplo iglesias abiertas al culto, pasillos… Para ello, y reforzando el punto anterior, existen en el mercado kit de seguridad para marcos, que impiden que el cuadro pueda ser descolgado sin una llave específica o ganchos para cuadros con tornillos de seguridad. En caso de cuadros de gran valor, se puede reforzar la seguridad con ganchos que llevan incorporadas una alarma antirrobo que se activa cuando este detecta un cambio de presión en el cable al que está fijado y del que cuelga la obra expuesta.

La sujeción de tallas con alambres en su base y a su vez a otro punto de anclaje, no impedirán que sean robadas durante la noche (para ello existen otros sistemas) pero evitarán que esto suceda durante las horas de apertura al público, pues para ello necesitan una manipulación e instrumental que daría la voz de alarma.

Para libros y otros objetos de colección una simple urna de cristal que realiza cualquier cristalería sería suficiente, siempre que dejara puntos de ventilación. En la medida de lo posible sería conveniente que tuvieran cerraduras de seguridad y los cristales fueran inastillables, pero en este caso el presupuesto aumentaría en gran medida.



Como se ha podido ver, la protección de objetos de valor no tiene porque ir acompañada de una gran inversión pues de lo anteriormente reseñado, lo más costoso sería la urna de cristal, una pequeña inversión para proteger un objeto de mucho más valor ya sea artístico, monetario o sentimental.

En caso de utilizar algunas de las opciones anteriores hay que tenerlas en cuenta a la hora de diseñar los sistemas de emergencia y/o evacuación, pero no es el tema que nos ocupa en este momento.

Por último, si bien, no evita robos, el proyecto español realizadopor el CSIS, que en breve verá la luz, ha conseguido que con solo 0.10€ podamos saber el nivel de contaminación que hay en el lugar. Se trata de un parche reutilizable, que mide el nivel de acidez (PH) que hay en el aire que rodea los bienes a proteger, si bien, como ya he dicho no ofrece ninguna protección, ofrece datos que nos ayudarán a tomar las decisiones para su conservación preventiva.

Ftoso: Loco Mundo y Enmarcaciones Quero.