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jueves, 3 de octubre de 2013

Expolio patrimonial y espionaje, grandes preocupaciones latinas en la Unesco


La necesidad de reforzar la lucha contra el tráfico ilícito de bienes culturales y el espionaje masivo por internet fueron hoy dos de los principales temas abordados por los miembros latinoamericanos del Consejo Ejecutivo de la Unesco, en su segunda sesión plenaria.
En declaraciones a Efe y en su discurso ante los 58 miembros de ese órgano rector, el embajador del Ecuador, Lautaro Pozo Malo, denunció "la interceptación arbitraria" de las comunicaciones internacionales, violadora de "la soberanía", del principio de no intervención en los asuntos interiores de los Estados y del derecho humano a la privacidad.
El embajador cubano, Juan Antonio Fernández Palacios, criticó por su parte el "escandaloso e indiscriminado sistema de espionaje masivo que implementa Estados Unidos" y apoyó la iniciativa de Brasil para que el Consejo y la Unesco aborden la cuestión de "privacidad y ética en Internet".
Un "imperativo moral" dadas las competencias de la Organización de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura, si "desea mantener su pertinencia en tanto que organismo internacional encargado "de promover la libertad de expresión y la libre circulación de las ideas", subrayó la embajadora brasileña, Maria Laura da Rocha.
Hoy fue el día en el que tomaron la palabra los seis miembros hispanoamericanos del Consejo, España, México, Perú, Venezuela, Ecuador y Cuba, mientras que Brasil lo hizo ayer, en el primer pleno de su 192 sesión, que concluirá el próximo día 11.
En relación con el tráfico de bienes ilícitos, el embajador ecuatoriano resaltó la importancia de "mejorar la aplicación" de la Convención de 1970, que se ha mantenido "inmóvil" durante décadas y que "solo reunió a los Estados firmantes en dos ocasiones en 40 años".
Mientras tanto, se calcula que si el comercio de bienes culturales en el mundo "moviliza anualmente 40.000 millones de dólares, el ilícito mueve 6.000 millones de dólares", explicó.
Su amplitud es tal que ocupa "el tercer puesto de las actividades criminales mundiales, tras el tráfico de estupefacientes y de armas", dijo a Efe el embajador de Perú, Manuel Rodríguez Cuadros, quien pidió al pleno que la Unesco impulse una "alianza mundial contra el tráfico ilícito de bienes culturales".
De momento, a diferencia de lo que ocurre con otras convenciones culturales, indicó Pozo Malo, esta no cuenta con una estructura importante en la Secretaría (tercer órgano rector de la Unesco, junto con el Consejo y la Conferencia General), por lo que el año pasado se creó un Comité Subsidiario.
Nuevo organismo de gestión que tiene 18 miembros y que "hemos obtenido con el liderazgo de Perú, México y Ecuador, en representación de América Latina", para que por primera vez la Convención tenga un órgano responsable de su aplicación", subrayó Rodríguez Cuadros.
En la actualidad, lamentó su colega ecuatoriano, la Convención estipula todavía que el país de origen de los bienes supuestamente ilícitos debe haberlos inventariado previamente y probar su propiedad.
Algo de todos modos absolutamente "imposible con las piezas arqueológicas", tan abundantes y difíciles de proteger, muchas de ellas aún por descubrir y por supuesto por inventariar, pero vitales para preservar la historia, la cultura y la identidad de los pueblos, señaló el diplomático ecuatoriano.
Reforzar el programa intergubernamental de Ciencias Sociales y Humanas MOST fue el tercer tema clave abordado por algunos países latinos, entre ellos Ecuador, Cuba y Brasil -principal donante voluntario de la Unesco y décimo como contribuyente regular, según recordó su embajadora,
Sin embargo, destacó Pozo Malo, la reciente propuesta de creación de un Centro de Transformaciones Sociales y Diálogo Intercultural, iría en la dirección opuesta, al "juntar en una sola institución esos complejos procesos sociales con un diálogo relacionado con el área cultural y la comunicación.

Fuente: EPA