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lunes, 16 de septiembre de 2013

A la alza robo de arte sacro en Coahuila (Méxcio)


En los últimos 20 años el robo de artículos religiosos ha aumentado en el país hasta en un 600%, esta actividad ilícita y profanadora afecta un total de cerca de 26 iglesias cada semana, causando el dolor y la impotencia de los fieles católicos y de algunos párrocos.



Según un estudio realizado en la Ciudad de México, el país cuenta con 19 mil espacios destinados al culto religioso, dentro de ellos se albergan más de 4 millones y medio de piezas de arte sacro, lo que convierte al país en uno de los más ricos de América Latina en este rubro.

Sacerdotes coincidieron en señalar que el robo de arte sacro y la pérdida de piezas de alto valor histórico y económico se deben a la falta de interés por parte de las autoridades gubernamentales y religiosas.

Ante la carencia de inventarios, catálogos y la falta de continuidad en los proyectos dentro de los templos, este tipo de robo ha aumentado dejando espacios en blanco en la historia y huecos en los corazones de los habitantes que se preocupan por preservar la historia.

VENDEN PIEZAS A ESTADOS UNIDOS

El robo a las iglesias es un problema que se viene enfrentando hace muchos años, María Ortiz, encargada de la iglesia Santa María del Rosario, ubicada en la antigua ex hacienda Santa María, cuenta con la llave del templo desde hace 16 años, después de permanecer cerrada por cinco años ante el saqueo del que fue presa y que hasta la fecha no se ha hecho acción ninguna.

Recordó que ella estaba en su casa realizando las labores de su hogar cuando en una estación del radio escuchó que la Iglesia Santa María, del municipio de Ramos Arizpe había sido robada y las autoridades eclesiásticas decidieron ponerla bajo llave.

“No sé ni qué había antes, de las piezas que faltan dicen que muchas están en San Juan Nepomuceno, pero la verdad no sé, sólo tenemos y procuramos las que están aquí, como la banca, la silla de Miguel Hidalgo, el confesionario, la pila bautismal de mármol y algunas pinturas que están muy deterioradas”.

Doña María siente tristeza al ver en el abandono que tienen a su iglesia; las piezas valiosas que datan desde 1700 y 1800 se están perdiendo en el olvido y las que son resguardadas por personas de la comunidad no han sido recuperadas.

“El último párroco que tuvo la iglesia, cuando se fue, me recomendó tener mucho cuidado con las piezas, me dijo ‘le encargo que nunca ponga aceite ni nada en los retablos porque tienen chapa de oro’ y así lo hago, sólo sacudo con un trapito seco”.

La iglesia se terminó de construir en 1721 y desde entonces el Sagrario es custodiado por un Cristo en una cruz, al que a estas fechas le faltan sus brazos y doña Mary cuida con mucho esmero, “me dijo el padre, ‘tenga mucho cuidado con el Cristo porque vale mucho dinero’”.

Muchos problemas ha enfrentado desde que cuida la iglesia, sin embargo su fe en Dios le ha permitido seguir al pie del cañón, como ella dice, “hace tiempo vinieron muchas personas en moto y camionetas ya muy noche, querían que les abriera la puerta, me asusté al ver el tumulto de gente, pero no lo hice y terminaron por irse”.


Ante el descontento de los católicos, el tráfico de arte sacro ha crecido en los últimos días, María Ortiz aseguró que hace algunos años se enteró que una persona del mismo pueblo tenía la biblia con la que Miguel Hidalgo, Padre de la Patria, oficiaba la misa, pieza que buscaba ser vendida en Estados Unidos y por la que ofrecían buena cantidad económica.

26 TEMPLOS ATACADOS A LA SEMANA

De acuerdo con un análisis realizado se destaca que hasta antes del año 2000, se tenía un promedio de unos cuatro templos profanados a la semana, entre 2000 y 2006 la cifra aumentó a un promedio de ocho templos a la semana y durante el sexenio pasado la cifra aumentó hasta un promedio de 26 templos atacados a la semana. 

Las entidades federativas donde se concentra este tipo de robo son Tlaxcala, Morelos, Hidalgo, Guanajuato, San Luis Potosí, Zacatecas, Puebla, Jalisco, Estado de México y la Ciudad de México.

El país no cuenta con inventarios completos de arte sacro que permita identificar exactamente el patrimonio. Se calcula que las ganancias por este tráfico alcanzan hasta los 8 millones de dólares anuales y cada pieza llega a tener un precio que va desde los mil hasta los 100 mil dólares.

El robo perpetrado en las iglesias se divide en varias categorías: en primera instancia es el interés económico, el robo hormiga es cuando el ciudadano se roba la canasta de las limosnas y algunos utensilios con valor y el que se hace por el simple hecho de atacar a la Iglesia católica.

Investigaciones policiales apuntan que el incremento del tráfico de arte sacro tiene que ver con el lavado de dinero, aspecto que lo hace más fácil de consumar es que hasta el momento no se tiene un inventario que contenga el patrimonio que tiene el país en este rubro.

Quiero recuperar la corona de la virgen

Uno de los objetivos del padre Paulo Alfonso Sánchez, párroco de la iglesia de San Francisco de Asís de General Cepeda, es recuperar la corona de la Virgen Auxiliadora, pieza que data del siglo 18 y que está elaborada en oro decorada con piedras preciosas.

Catalogó como un grave problema el que la corona de la Virgen Auxiliadora, imagen en tamaño real y que mide 1.68 centímetros, la cual portaba en su cabeza la pieza que tiene una altura de 25 centímetros por 20 de circunferencia haya sido sustraída del templo.

Platicó el padre que cuando él llegó a la iglesia del pueblo se percató que faltaban artículos religiosos no sólo en la cabecera municipal, sino que también en los templos de las rancherías, así que en un recorrido por los 40 ejidos se encontró una foto de la virgen con su corona, la cual servirá para abrir una investigación.

Entre las piezas faltantes se encuentran también los dos sagrarios de los altares laterales, la Cruz de una de las primeras imágenes de San Francisco de Asís y tres arcángeles que adornaban las paredes de la parroquia.

Explicó que en las iglesias se da mucho el saqueo del arte sacro porque no se cuenta con inventarios, ya que la misma Iglesia y Gobierno no ponen atención a este rubro y eso promueve que piezas de gran valor desaparezcan.

Otra iglesia en la que estuvo como párroco fue en San José de Cuatro Ciénegas, un templo muy antiguo y en el que casi no tienen inventario de arte sacro, la única pieza que tiene y que está resguardada en la casa sacerdotal es un Cristo del siglo 17, “todas las demás piezas son del siglo 19 y 20 y la pregunta es dónde están las piezas antiguas”.

Reiteró el sacerdote, “no es posible que haya templos del siglo 18 y no se tengan objetos valiosos, yo quiero recuperar la corona de la virgen, ya la buscamos entre las cajas y no podemos asegurar dónde está, tenemos que comenzar por algo, por tal motivo empezaremos con la clasificación y desde luego sentarnos con las personas para buscar lo que queremos recuperar y que es de la iglesia”.

Aclaró que el no saber arte no justifica al sacerdote tener en descuido las piezas y sobre todo dar pie al saqueo que enfrentan, es necesario mostrar un interés para realizar un inventario y catálogo en los diferentes templos católicos.

Aparece ángel en Monterrey

Por su parte, Carlos Osuna, fotógrafo especialista y que será el encargado de fotografiar y catalogar los artículos religiosos de la iglesia de San Francisco de Asís, denunció que al noreste del país, en cuanto a antropología, lo tienen olvidado.

“Porque no hay piezas o muy pocas piezas de valor histórico, pero en realidad sí las hay, lo que falta es inventariarlas y catalogarlas, si no es el Gobierno pues que sea la propia comunidad quien haga el esfuerzo”, explicó.

Compartió que hace tiempo en la ciudad de Monterrey apareció un angelito en el Museo de Historia Mexicana, los medios comenzaron las investigaciones, resultando que esa pieza pertenecía a un municipio en el Estado de México.

Por ser una pieza muy apreciada por los habitantes, al enterarse por las noticias dónde estaba el ángel, un grupo de personas se trasladaron hasta la ciudad de Monterrey exigiendo se le devolviera, “la gente ya estaba emproblemada porque ya quería que regresara.

“Y así como esta pieza, hay algunas otras que de repente te las encuentras en España, Holanda, Alemania, hay piezas que ni sabíamos que existían porque no hay un inventario, llegas a algunas casas y en la sala hay piezas religiosas del siglo 17, por lo que uno piensa: qué está pasando”.

Rescata piezas en museo 

Humberto Álvarez, párroco actual de la iglesia del Ojo de Agua y quien ahora es reconocido por ser un luchador de la paz, antes de usar en su vestimenta sacerdotal dibujos animados de Batman y El Hombre Araña fue párroco de la iglesia de San Buenaventura.

Durante su estadía en aquel municipio logró acumular piezas, entre ellas el retablo más valioso que pertenece a la diócesis del estado. “Ese retablo lo pudimos recuperar y es parte de la Iglesia”, explicó el sacerdote.

Comentó que hace muchos años azotó a San Buenaventura una lluvia intensa que afectó muros y paredes de la iglesia que terminó por derrumbarla, las piezas que albergaba el templo comenzaron a circular entre la gente, quienes bajo indicaciones del sacerdote anterior, las resguardaron en sus hogares.

Una vez que se construyó la nueva iglesia, se comenzó con una nueva liturgia, nuevas imágenes, por ser el templo más grande se contemplaron otras imágenes y nuevos artículos religiosos, por lo que los antiguos continuaron en manos de la ciudadanía.

“A mi llegada comencé a hacer investigación y me di cuenta que había una serie de piezas importantes que valía la pena rescatar, comenzamos con una labor de concientización con la gente, de todos aquellos que tuvieran alguna pieza que la regresaran y así fue como logramos recuperar algunas”. 

Ante esta campaña emprendida por el padre Humberto Álvarez se logró recuperar una gran parte de arte sacro, como cáliz, imágenes, campanas, ornamentos, candeleros y artículos personales de sacerdotes anteriores.

Con las piezas de gran valor histórico en mano se montó un museo en la torre emblemática de San Buenaventura, “la gente pudo acceder y recuperar en su memoria histórica lo que San Buenaventura había tenido en sus antepasados”.

Sólo pocos objetos no fueron recuperados, pero el sacerdote cree que es por el recelo de las personas del pueblo, “es muy característico que una familia quiera regalarle a la iglesia determinado objeto y si la persona ve que el sacerdote en turno no utiliza el objeto, la familia trata de recuperarlo”.

Por el amor que le tenían a las piezas se logró montar una exposición en el Recinto de la Casa de la Cultura, sin embargo para tener esta clase de exposiciones el museo requiere inversión, mantenimiento, limpiar adecuadamente las piezas, infraestructura.

“Y no siempre el sacerdote que está en turno tiene la solvencia económica y la manera de sacarlo adelante.

“En el tiempo que yo estuve fue un crecimiento integral, se construyeron ocho capillas, se recuperaron terrenos, hubo un avance importante. Una vez que yo me retiro el nuevo sacerdote trae otro tipo de líneas, se da cuenta que hay infraestructura por lo tanto empieza a trabajar otros factores”.

Aspecto que no le gustó a los pueblerinos y le comenzaron a retirar el apoyo económico, una parte de este dinero sostenía el museo, por lo que el museo poco a poco comenzó a quedar en el olvido y las piezas nuevamente olvidadas.

Para el padre Humberto Álvarez la parte más afectada con el robo sacro es Puebla, estado que es emblemático de riqueza sacra. “Nosotros sí hemos tenido robos, pero nuestros robos han sido pequeños, no se comparan”.

Durante la entrevista aseveró que hace algunos días acaba de recuperar unos ciriales que estaban en un bar, “me habló una muchacha y me dijo ‘vi unos ciriales y una cruz santa’ le pregunté en dónde y comencé la averiguación”.

Al llegar al bar y platicar con la dueña, ella tampoco sabía cómo llegaron esos artículos religiosos hasta la cantina, manifestó que antes era una casa y luego se convirtió en cantina, y se los entregó al sacerdote quien ahora los tiene resguardados en la iglesia del Ojo de Agua.

“Aún desconozco a quién le pertenecían, yo las tengo y por el tipo de estructura son piezas del siglo 18, pero la verdad no sé el lugar al que pertenezcan. Nosotros tenemos una regla, si es de tal iglesia y la gente reconoce la pieza, se tiene que regresar”.

Dijo el párroco que en muchos lugares hay gente que opta por comprar piezas de arte sacro, pero agregó que en Saltillo y Coahuila regularmente esas piezas no son de venta porque aún existe un respeto por lo sacro.

“La importancia del arte sacro lo inspira cada objeto y es lo que mueve al espíritu, por lo tanto el valor de las piezas no está en su calidad artística, que evidentemente la tiene, sino más bien en lo que mueve, en torno a la conciencia, nosotros valoramos el arte en cuanto a inspiración, no en cuanto a una pieza en museo”.

INAH DESCARTA ROBOS EN EL ESTADO

José Francisco Aguilar, delegado del Instituto Nacional de Antropología e Historia, mencionó categóricamente que en el estado de Coahuila no se cuenta con robos de arte sacro destacando que lo que pudiera darse es el robo hormiga.

“Lo que sí puede haber son aquellas personas que se esconden en la bolsa artículos y se los llevan, pero que se hayan metido a un inmueble federal, como es un templo, desde que llegué aquí no he tenido ninguno”.

Destacó que hace algunos años se dejó de inventariar el arte sacro, pero al llegar él a la oficina del INAH retomó la tarea y hasta el momento cuenta con un 60% de las iglesias inventariadas, “tengo Parras, Saltillo, Torreón, Monclova y en las oficinas están los catálogos”.

Dijo que no cree que haya desinterés de los sacerdotes ante el valor de estas piezas, más bien lo calificó como desconocimiento al no entender que las piezas no son de la iglesia, son de la nación como patrimonio cultural, “hay veces que tenemos unos padrecitos muy voluntariosos y algunos otros que no conocen nada, yo lo considero como desconocimiento”.

El delegado del INAH dijo que se tiene el caso de Torreón, donde la mayoría de los inmuebles están fechados en el siglo 20, “no me competen a mí, este siglo le compete al Instituto Nacional de Bellas Artes, el problema es que éste no tiene delegaciones regionales.

“Cuando la gente construye un inmueble para utilizarlo como iglesia y que lo registra ante la Secretaría de Gobernación, ellos tienen que registrar todas sus colecciones, es muy diferente la cuestión moderna a lo que atendemos nosotros que es la cuestión antigua”.

Expuso que los catálogos de las iglesias inventariadas los tiene digitales y en algunos casos cuenta también en forma de libro para que la gente pueda checarlos. Además señaló que se tiene comunicación constante con el obispo de Piedras Negras, Torreón y Saltillo, las tres diócesis del estado que le confieren.

“Tenemos piezas importantes que datan desde el siglo 17 hasta finales del 19”.

En cuanto a que las piezas que son resguardadas por la ciudadanía, comentó que artículos paleontológicos, históricos y arqueológicos la gente las puede tener en su poder, sólo hay que solicitar una inscripción en el Registro Público de Monumentos de Zonas Arqueológicas y Artísticas, es totalmente gratuito.

“Se hace el levantamiento fotográfico, se mide e investigan de que época es, una vez que se queda registrado, sigue estando al resguardo de la familia, hay que aclarar que nunca va a ser tuyo, lo marca muy claro la ley, todo patrimonio cultural es de la nación”.

Francisco Aguilar reiteró que en el estado de Coahuila desde finales del 2010 a la fecha no se tiene ninguna denuncia sobre arte sacro y que actualmente se trabaja en el cotejo de los inventarios que tiene el INAH y la iglesia de San Francisco de Asís, en coordinación con los historiadores del pueblo, para descartar el robo que hace algunos días fue denunciado por el sacerdote.


Fuente: Zócalo